Sestao River y Real Unión
protagonizaron un choque de imprecisiones y fallos que se decantaba del
lado verdinegro en los minutos finales.
Los no pasarán a la historia. Sí
quedarán en el recuerdo del millar pasado de personas ayer presentes en
Las Llanas los últimos minutos de partido, donde ocurrió de todo. Se
adelantaban los visitantes con uno menos. El Sestao River entonces tiró de
gesta como lo hizo contra el Barakaldo y le dio la vuelta al partido.
Partido de pelea, de lucha y de barro el
disputado ayer en Las Llanas. El césped del campo verdinegro empeoró
con el paso de los minutos, dificultando el juego por el suelo y
haciendo que la contienda se conviertiera en un cuerpo a cuerpo en la
que el juego aéreo iba a ser determinante.
Mal leyó el partido el cuadro de
Idiakez, empeñado en jugar desde atrás y con criterio el balón, pese a
que el césped lo imposibilitara. Con ello, sus imprecisiones que trataba
de aprovechar un River mejor plantado, también impreciso, pero
protegido atrás. La primera parte dejaría al Real Unión sin disparar ni
una sola vez a puerta y con un River que, sin hacer un juego vistoso,
iba a llevar más peligro a la meta de Otermin. La más clara, para un
notable Igor Cuesta que remataba solo a la salida de un córner. Su
cabezazo picado terminaba muriendo en el larguero y el rechace, fácil en
teoría, fuera. Morían los primeros 45 minutos sin mucho más que
destacar, con el público de Las Llanas no muy contento por el
espectaculo ofrecido ni por unos ni por otros en una tarde lluviosa.
Trece minutos de intensidad
El Sestao abrió huecos, buscando
aprovechar la superioridad numérica, tratando de plantarse delante de
Xixa Otermin con frecuencia. Una mano a mano de Silas bien sacado por el
meta fronterizo y un disparo de Hernáez que se iba por poco fueron las
ocasiones de las que el Sestao River gozó nada más producirse la expulsión.
Pero fue el Real Unión el que aprovechó la situación. A la salida de una
falta, el recién ingresado Juan Domínguez colaba el balón superando la
barrera gracias a un nada afortunado Montero.
El Sestao River necesitaba encerrar atrás al
Real Unión para sacar algo del encuentro y Ribera, preparador local,
movía el banquillo y a los hombres que ya tenía sobre el cada vez menos
verde césped de Las Llanas. Juego más vertical, buscando las alas y
haciendo que muchos hombres pisaran área de un Real Unión en
inferioridad. Nada más salir Orbegozo iba a aprovechar una sucesión de
errores defensivos de los visitantes para empatar el partido.
Poco después, Silas aprovechaba un balón
botado por Hernáez para lograr la remontada. Mucho sufrió el Real Unión
a balón parado y el Sestao River supo leer su debilidad. Los balones al
segundo palo fueron un gran quebradero de cabeza siempre para los de
Idiakez.
Final del partido con un Real Unión que
trató en los instantes finales de llevar peligro pero sin acierto a la
meta defendida por Montero. Puntos de oro para el Sestao River que da un salto
para salir de abajo, donde se mete un Real Unión que no termina de
encontrar el rumbo fuera de casa.
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